A medida que el concierto avanzaba, la música era cada vez más fuerte, los parlantes retumbaban de manera extraordinaria, sentía que el piso vibraba con el pasar de la música, hasta sentía las vibraciones en mi estomago. Era asombroso, más cuando los cantantes gritaban, me preguntaba si no les dolía la garganta debido a que el grito era demasiado fuerte.
Los gritos reflejaban toda la energía del cantante al mismo tiempo propiciaba que la gente comenzara a juntarse para el pogo . La mayoría lo ve como acto brutal pero en sí en el pogo uno se puede desenhibir de los problemas que puede tener en su vida, como que uno se desquita y al final se siente tranquilo, relajado porque hay una salida de adrenalina contundente, en el pogo sientes que vuelas, eres irreverente, desenfrenado, nadie te dice que esta mal o bien solo eres tú.
¿Puedo pasar?
Lo que nos percatamos es que la gente no pedía permiso para pasar o decía disculpa, lo siento; te expujaban de mala manera, eran bruscos pero así es su forma de ser. Allí como que uno se olvida de ser cortéz.
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